Una florería de Puebla con fotografía editorial y campañas de temporada opera sus pedidos a mano. Este concepto propone la tienda completa: catálogo, entrega programada con reglas reales, dedicatorias, puntos de lealtad y un pedido que el cliente ve avanzar — del carrito al taller de la floristería.
Vender flores en línea no es un catálogo: es logística con fecha y hora.
La tienda del demo respeta la operación de una floristería real: cada pedido lleva fecha y franja de entrega, el mismo día solo se ofrece antes del corte y con margen para el taller, y la dedicatoria con los datos de quien recibe se captura desde el carrito.
El seguimiento hace visible el trabajo: el cliente ve su pedido pasar por Recibido, En diseño, En ruta y Entregado, mientras el taller lo mueve desde un tablero en iPad con la dedicatoria lista para imprimir. Los puntos — pétalos — premian la recompra en cada temporada.
Lo que ves abajo no es un mockup: son capturas del sistema en línea. Ábrelo, arma un pedido de prueba y síguelo hasta el tablero del taller.


La fotografía de bodegón de la marca manda: el arreglo es el protagonista y la interfaz se aparta para dejarlo lucir.
Fechas y franjas por día; el mismo día solo aparece antes del corte y con margen real para que el taller alcance a producir.
La tarjeta con mensaje y los datos de quien recibe se capturan en el pedido — el regalo llega firmado y a la puerta correcta.
Puntos de lealtad que se acumulan con cada compra, pensados para las campañas de temporada de la marca.
Recibido → En diseño → En ruta → Entregado: cada avance aparece en el teléfono del cliente al instante, sin recargar.
Pedidos agrupados por fecha y franja, con la dedicatoria lista para imprimir; cada toque del taller se refleja en el teléfono del cliente.
Junto a este demo hay una segunda pieza, también en línea: una sola app donde el cliente encarga sus flores en Florhencia y su café en La Cuatro, con una cuenta y un saldo que viaja entre las dos. Mismo estatus que este caso: concepto no solicitado, marcado como demo no oficial en todas sus pantallas.

El cliente escribe su número y recibe un código por WhatsApp; de la segunda vez en adelante entra con Face ID o huella. En el demo ese mensaje está simulado — en la versión real llega a su teléfono.
El cliente elige el arreglo, escribe la dedicatoria y reserva la franja de entrega; el corte de la 1:00 pm decide si sale hoy o si el taller lo arma mañana.
Los pétalos que junta en la florería se gastan en la barra, y al revés. Un aniversario guardado en el perfil reaparece cuando se acerca la fecha.
Tiendas en línea, sistemas y la infraestructura que los sostiene — con la operación real como punto de partida.